¿El Índice Casa Propia se derogó junto con la ley de alquileres?
Es la frase que más se escucha desde 2024, en el mostrador de una inmobiliaria y en cualquier grupo de vecinos: «el Casa Propia murió con el DNU». La creencia tiene una parte cierta, pero se queda corta. El coeficiente sigue moviendo plata real todos los meses, en contratos que todavía están corriendo y en cuotas hipotecarias que se van a pagar durante años.
Lo que se cayó fue la obligación de usarlo. El DNU 70/2023, vigente desde el 29 de diciembre de 2023, derogó la ley de alquileres y con ella la cláusula que imponía ese coeficiente como única fórmula de ajuste. Desde ese día, propietario e inquilino acuerdan libremente índice, moneda y cada cuánto se actualiza el precio. El texto completo de esa norma y de las leyes que reemplazó está en el Boletín Oficial.
Ahora bien: derogar una norma no borra los contratos ya firmados ni los créditos que se otorgaron con esa regla adentro. Y el coeficiente tampoco nació con la reforma de alquileres de 2023 —venía de antes, de un programa de vivienda—, así que no desapareció con ella. Entender qué mide y a quién le pega sigue siendo útil.
Qué mide exactamente el coeficiente Casa Propia
Se armó con una lógica distinta a la de casi todos los ajustes que circulan en el mercado. En lugar de seguir a los precios, mira dos variables públicas y se queda con la que menos subió: la variación del IPC que publica el INDEC y la del RIPTE, el promedio de las remuneraciones de los trabajadores registrados. A esa menor variación todavía le aplica un factor de 0,9.
Traducido: el ajuste nunca puede ser mayor al 90% de la variable que quedó más atrás. Con números ilustrativos, si en el período la inflación acumulada fuera del 30% y el índice salarial del 34%, el coeficiente toma el 30% y lo multiplica por 0,9: el aumento que corresponde es del 27%. Si los sueldos hubieran corrido más lento que los precios, la cuenta se hace sobre los sueldos y el resultado es todavía más bajo.
Ese diseño explica dos cosas. La primera, por qué se pensó para créditos de vivienda social: la idea era que la cuota no se despegara del ingreso de la familia que la paga. La segunda, por qué generó tanta resistencia del lado de los propietarios cuando se lo llevó a los alquileres: en un contexto de inflación alta, ajustar sistemáticamente por debajo del IPC significa perder poder de compra contrato tras contrato.
Quiénes siguen atados a este índice en 2026
La respuesta corta es: menos gente cada mes, pero todavía bastante. Y todo depende de una sola variable, la fecha de firma. Vale la pena ordenar la secuencia.
2021: nace el coeficiente
Se crea dentro del programa Casa Propia para actualizar las cuotas de los créditos hipotecarios de vivienda, atándolas a la evolución de los salarios en vez de a la de los precios.
Octubre de 2023: llega a los alquileres
La Ley 27.737 reforma la ley de alquileres, mantiene el plazo mínimo de tres años y dispone que la actualización anual del precio se haga con el coeficiente Casa Propia, en reemplazo del ICL.
Diciembre de 2023: cae la obligación
El DNU 70/2023 deroga la ley de alquileres. Los contratos nuevos pasan a ajustarse por lo que las partes pacten; los ya firmados siguen bajo el régimen que regía el día de la firma.
2026: último tramo
Los alquileres que quedaron bajo la Ley 27.737 están transitando su tercer y último año. La mayoría vence entre octubre y diciembre de 2026, con una actualización final de por medio.
Además de esos alquileres hay un universo que no tiene fecha de vencimiento cercana: los créditos hipotecarios otorgados dentro del programa Casa Propia, cuya cuota se sigue actualizando con el mismo coeficiente hasta que se termina de pagar. Otros programas de vivienda usaron coeficientes parientes, con la misma idea de fondo: que la cuota siga al salario y no a la inflación.
¿Se te vence el contrato en 2026?
Si tu alquiler entra en el último año bajo Casa Propia, este es el momento de mirar qué hay disponible antes de que se te venga la mudanza encima.
Ver propiedades en alquilerQué revisar antes de aceptar el número que te pasan
Acá está el nudo práctico. La mayoría de los conflictos con el Casa Propia no son por el índice en sí, sino por cómo se aplica. Cinco puntos para chequear, en este orden.
La fecha de firma manda, no la de mudanza
El régimen que rige un contrato es el que estaba vigente el día en que se firmó, no el día en que entraste a vivir ni el día en que arranca el aumento. Si la firma cayó entre el 18 de octubre y el 28 de diciembre de 2023, el contrato quedó bajo la Ley 27.737 y su actualización anual con Casa Propia. Un día antes, ICL. Un día después, lo que se haya pactado.
Qué dice textualmente la cláusula de ajuste
Con la ley derogada, lo que manda es el papel. Hay contratos posteriores a 2023 que eligieron el Casa Propia por acuerdo de partes, y hay contratos que hablan de «el índice que fije la autoridad de aplicación» sin aclarar cuál. Leé la cláusula completa, incluida la letra chica sobre qué pasa si ese índice deja de publicarse o cambia de organismo.
Cada cuánto corresponde actualizar
Bajo la Ley 27.737 el ajuste era anual. En los contratos libres firmados después del DNU, la periodicidad es la que se haya acordado —trimestral, cuatrimestral, semestral— y no es raro ver el coeficiente Casa Propia aplicado en tramos mucho más cortos que el original. Si el contrato dice un plazo y te reclaman otro, ahí hay algo concreto para discutir.
Qué períodos se toman para la cuenta
Todo ajuste por índice se calcula entre dos valores de la misma serie: el del mes de inicio del período y el del mes de actualización. Confundir el mes de publicación con el mes de referencia es el error más común y puede mover varios puntos porcentuales sobre el total. Pedí siempre los dos valores usados, no el porcentaje final pelado.
Qué hacer si el coeficiente no aparece
Puede pasar que el valor del mes que te toca no esté publicado o cueste encontrarlo, sobre todo después de las reorganizaciones de áreas del Estado. Si es tu caso, no lo estimes a ojo: los dos insumos son públicos y el contrato suele prever un mecanismo alternativo para ese escenario exacto.
Un porcentaje pasado por mensaje, sin período ni fuente, no es una actualización: es una propuesta. Antes de pagarlo, pedí el cálculo detallado por escrito.
¿Y si el destino de la propiedad fuera otro?
Muchos propietarios que venían de ajustes atados a salarios se pasaron al temporario. Los números reales de esa alternativa, sin promesas infladas.
Cuánto deja el temporarioCasa Propia, ICL, IPC y UVA: en qué se diferencian
Son cuatro nombres que aparecen mezclados en la misma conversación y miden cosas bastante distintas. Confundirlos es caro, porque cada uno arroja un número diferente sobre el mismo alquiler.
| Índice | Qué mide | Quién lo publica | Ritmo de ajuste |
|---|---|---|---|
| Casa Propia | La menor variación entre IPC y RIPTE, multiplicada por 0,9 | Área nacional de vivienda, con datos de INDEC y de la seguridad social | Por diseño queda debajo de la inflación |
| ICL | Inflación y salarios, mitad y mitad | BCRA | Intermedio: promedia las dos variables |
| IPC | La variación de precios al consumidor | INDEC | El más fuerte cuando los precios le ganan a los sueldos |
| UVA | Se actualiza por el CER, que sigue al IPC | BCRA | Sigue la inflación con unos días de rezago |
■ Ajuste más suave · ■ Ajuste más fuerte · ■ Intermedio
El contexto de 2026 achica bastante esas diferencias. El IPC nacional marcaba una variación mensual de 1,89% al 01/06/2026, según INDEC, y la UVA cerraba en $2.068,01 al 08/08/2026, según el BCRA. Con inflación mensual de un dígito bajo, la brecha entre un índice y otro pesa mucho menos que en 2023 o 2024, cuando elegir mal la cláusula podía significar decenas de puntos en un año.
| Dato | Valor | Fecha | Fuente |
|---|---|---|---|
| IPC nacional, variación mensual | 1,89% | 01/06/2026 | INDEC (vía datos.gob.ar) |
| UVA | $2.068,01 | 08/08/2026 | BCRA (vía datos.gob.ar) |
Del lado del propietario, parte de los que venían de contratos con ajuste atado a salarios terminó mirando el alquiler temporario y sus números reales como salida. Del lado del inquilino, la comparación relevante hoy no es tanto entre índices como entre precios de partida: los valores que se piden en las propiedades publicadas ya incorporan buena parte de lo que antes se discutía en la cláusula de ajuste.
Mitos y verdades del Casa Propia
«Ya no existe». Falso. Dejó de ser obligatorio para los alquileres nuevos, pero se sigue calculando y se sigue aplicando a créditos y a contratos vigentes.
«Siempre le conviene al inquilino». A medias. Ajusta por debajo de la inflación, es cierto; pero cuando los salarios corren más lento que los precios, la cuenta se hace sobre los salarios y el alivio es menor de lo que se cree. Además, muchos propietarios compensaron el ajuste suave con un precio de partida más alto.
«Es lo mismo que el ICL». Falso. El ICL mezcla precios y salarios al 50% cada uno. El Casa Propia toma el menor de los dos y encima le descuenta un 10%.
«Hoy se puede pactar igual». Verdadero. Nada impide que un contrato nuevo elija este coeficiente como índice de ajuste, si ambas partes están de acuerdo. Dejó de ser una imposición legal y pasó a ser una cláusula más, negociable como cualquier otra.
Qué hacer si el aumento que te pasan no cierra
La discusión casi nunca es sobre el índice: es sobre la cuenta. Antes de aceptar o de plantarte, ubicá en cuál de estos tres escenarios estás parado.
CÓMO RESOLVER UN AJUSTE DISCUTIDO
Esquema orientativo. Ante una diferencia grande, conviene asesorarse antes de dejar de pagar.
El próximo paso es corto y se hace en diez minutos: buscá el contrato, marcá la fecha de firma y la cláusula de actualización, y anotá dos cosas —qué índice nombra y cada cuánto ajusta—. Con esos datos ya sabés si el Casa Propia te alcanza, si te corresponde otro índice o si estás directamente en terreno libre. Recién ahí, con el papel al lado, tiene sentido sentarse a negociar el número.
Comparar antes de renovar
La mejor herramienta para discutir un ajuste es saber a cuánto se está alquilando lo mismo a dos cuadras. Mirá los valores por zona y tipología.
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